Mi nombre es M.A.C., soy argentina, casada y madre de dos hijos, de 17 y 22 años.

Soy empresaria y trabajo en el área de comercio exterior.

Pertenezco a una familia católica de 9 hermanos; he concurrido a un colegio religioso y mis hijos también.

Somos cristianos que intentamos vivir a diario nuestra fe, iluminados cada día por el Espíritu Santo.

Tuve el privilegio de conocer la obra Puntos Corazón en diferentes países: hace 20 años viajé a Francia y visité la casa de la Obra, donde jóvenes se preparaban y testimoniaban la infinita Presencia de Dios.

El amor al prójimo, su entrega y devoción era contagiable. Compartir con mi familia, esperar el nuevo año junto a ellos, fue una experiencia inolvidable.

Luego conocí la Obra en New York, donde los jóvenes con inmensa alegría y entrega, se preparaban y acompañaban en su soledad a sus vecinos, muchos de ellos niños y ancianos; la generosidad y entrega de estos jóvenes, de las hermanas, todo nos hacían sentir orgullosos de ser una misma Iglesia.

Ya en Buenos Aires, puedo ver a la Obra muy cerca de la necesidad y la pobreza, acompañando nuestra infancia tan abandonada en Argentina.

Con una sonrisa y alegría, cada una de las voluntarias y hermanas, con gran entrega y compromiso, a pesar del cansancio a veces, salen a las calles, dejando sus huellas en nuestros hermanos necesitados, dándole una esperanza de vida, haciéndolos sentir queridos y mirados por Dios.

Realmente todo es amor, generosidad, entrega y compromiso en Punto Corazón.

Pedimos que Dios los ilumine, que crezcan y se multipliquen, porque estarán protegidos los necesitados y nosotros, los pobres de alma, nos enriqueceremos acompañándolos, imitándolos.

Gracias Señor, infinita sea tu Gloria mientras existan personas como las que hacen Punto Corazón.

Comunicar con misericordia significa contribuir a la buena, libre y solidaria cercanía entre los hijos de Dios y los hermanos en humanidad (Papa Francisco). 2016.Jubileo de la Misericordia

 

 

 

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