A quien corresponda:

Querido amigo, me permito llamarlo amigo, sin conocerlo, porque estas pocas líneas, son un intento de acogida, de hospitalidad, en sentido estricto de su término, de una tensión hacia el otro, intención atenta, una apertura al infinito del otro, por tanto, una respuesta, un si dado al otro.

Me llamo G.T., soy profesora en Artes Visuales, mi familia está compuesta por mi esposo E. que es ingeniero clínico; nuestros hijos S. y G., médico y profesor de historia. Toda la familia hace parte del Movimiento de Comunión y Liberación; y es precisamente allí donde conocimos a Puntos Corazón. El Movimiento de Comunión y liberación, nos propone como camino educativo, la “Escuela de comunidad” que tiene como objetivo, mediante la lectura y la comparación con la propia experiencia de textos propuestos por el Centro del movimiento, formar una conciencia más clara de la naturaleza del hecho cristiano e iluminar la vida; y la Caritativa, que nos permite aprender, a través de la fidelidad a un gesto concreto de servicio, que la ley última de la existencia es la caridad, la gratuidad. Compartiendo ambos gestos con Puntos Corazón, la Escuela de Comunidad en el barrio en el que vivimos y la Caritativa en Villa Jardín, Lanús Oeste (Provincia de Buenos Aires), donde viven los Amigos de los Niños con quienes acompañábamos las tardes de juegos con los chicos de la villa. Verdadera escuela para nuestras vidas. No sé si sabrás que las Villas en nuestro país son lugares indigentes y vulnerables, de familias pobres, en condiciones precarias de vida. Y en medio de ese difícil y triste lugar, está la Casa de Punto Corazón, que difiere poco en lo formal, pero que es un anticipo del cielo, por su contenido.

Fue naciendo así, una verdadera amistad, una amistad curiosa y deseosa de ser más como estos Amigos de los Niños, en quienes veíamos y vemos, desplegarse la belleza de la GRATUIDAD, sirviendo a los más pobres y pequeños, compartiendo, acogiendo, sin ninguna pretensión más que la de revelar a Cristo como compañía del hombre. Son también, para nuestra vida, el regalo más preciado que Dios nos ha hecho a nosotros, como familia.

Así, de a poco, nos hemos ofrecido para acoger a los Amigos de los Niños en nuestra casa en sus días de descanso, de compartir con ellos nuestras cosas, nuestra vida, las fiestas de cumpleaños, aniversarios, los tiempos y celebraciones litúrgicas, paseos, reuniones, celebrar la llegada de los nuevos, como la despedida de quienes cumplieron su tiempo de misión en Argentina; Dios nos ha bendecido con más de dos hijos, somos una verdadera gran familia.

Quisiera contarle, querido amigo, con las palabras más próximas a la realidad, todo el bien y la belleza (porque son un Don, algo dado por Otro, no producto de la planificación, del cálculo), la experiencia de estos Amigos de los Niños en la Villa con su presencia, en la comunidad toda, con las Actividades Culturales y Artísticas que organizan y también en mi familia, que están en los momentos alegres y en los momentos tristes, en los momentos de las pruebas de la vida, de la que de un modo misterioso son parte siempre; son la Presencia viva de Cristo hoy, en medio nuestro.

La vida con los Amigos de los Niños nos ha educado en la gratuidad de una amistad, hemos acompañado ya a tantos de ellos y los sentimos profundamente parte de nuestra familia, sin poseerlos, porque son de Cristo y nos ayuda como padres, a hacer la misma experiencia con nuestros hijos propios, a profundizar mirarlos sin poseerlos, porque son de Cristo. Nos educan en la gratuidad, no sin trabajo. Y creo también los educa a ellos, la comunidad, la Villa y ser parte de las familias, que, como nosotros, los acogen.

Hemos aprendido con ellos, que el verdadero trabajo, es el cambio de uno mismo, y a través del cambio de uno mismo, el cambio del mundo. Puede parecerte exagerado, querido amigo, pero los hemos visto con nuestros ojos, tocado con nuestras manos, el cambio de estos jóvenes, que, entregando un año de sus vidas en una misión, han dicho SI a Cristo para toda la vida. Tantas vocaciones sacerdotales, de consagradas, hermanas y religiosos de jóvenes Amigos de los Niños que han pasado por Villa Jardín. Verdaderamente, el misterio de Cristo en el mundo.

Agradecemos a Dios, que también se ha hecho compañía para nosotros, en la presencia de Puntos Corazón. ¡A ellos siempre los esperamos para acogerlos en casa, también a vos te esperamos con afecto cuando quieras visitarnos!

Rogamos la protección de Nuestra Madre de Luján y te saludamos con un afectuoso abrazo.

Memorare.

 

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