Estimados hermanos en Cristo: Soy J.M.A.A., sacerdote diocesano desde 1985. Pertenezco a la diócesis de Toledo (España). Desde el año 2000 estoy en la diócesis de Lurin (Perú) como sacerdote « fidei donum ». Desde hace diez años sirvo como rector del seminario mayor diocesano. El Señor me ha concedido ver la ordenación sacerdotal de nueve jóvenes de este seminario, en el que actualmente se están formando 19 seminaristas.

Casi desde mi llegada conocí a las « Servidoras de la presencia de Dios ». Mi relación con ellas se intensificó cuando inicié la tarea de rector, pues su casa y la nuestra estaban cercanas y con frecuencia ellas participaban en la Eucaristía en el seminario.

También he conocido jóvenes misioneros de Puntos corazón.

Desde que conozco a las hermanas siempre he visto en ellas personas de un gran sentido sobrenatural, de profunda sintonía y fidelidad a la Iglesia, de actitud de servicio cercano y desinteresado a todos, de celo pastoral… Me parecen personas muy equilibradas que buscan con sinceridad una vida de santificación progresiva viviendo los medios normales que la Iglesia ofrece. Se les ve con un profundo amor a la liturgia, siempre bien cuidada, cercanía a los más necesitados, buena relación con la diócesis, colaboración en la parroquia donde están ubicadas, docilidad al obispo…

Como todos, también ellas tienen sus defectos, pero en conjunto causan la impresión de personas muy entregadas al Señor y a la misión que tienen confiada. Particularmente para mí constituyen un estímulo para vivir mi sacerdocio y doy gracias a Dios por mi relación con ellas.

Reciban un cordial saludo