Buenos Aires, 14 de Mayo del 2016

A quien corresponda:

Yo me llamo L. D., el apellido creo de lo más cortito que hay, de procedencia italiana, tengo 89 años cumplidos, ya empecé a caminar hacia los 90, tengo 64 de sacerdote y 70 de religioso, he ido en distintos países, parroquias, etc.…. y ahora, como no puedo hacer grandes cosas, me dedico a atender las confesiones, a escuchar, algo más bien quieto, tengo más bien dificultad en la movilidad, la cabeza, creo, que todavía la tengo bastante lúcida, me parece, ustedes sabrán decir.

A Puntos Corazón, lo conocí cuando en el año 2000, me trajeron unos folletos, para ver si quería que participaran aquí, etc.… Averigüé un poquito, me pareció una obra buena de servicio, de entrega, de atención, sobre todo a la gente más necesitada y yo dije que no había ningún problema. Eso fue cuando yo llegué, después como nosotros los frailes nos trasladan, me sacaron y no sé cómo continuó eso. Pero últimamente, te digo Eduardo, con mucho cariño y mucho respecto, los chicos (ya te decía hacia un rato fuera del micrófono) que venían a confesarse, vienen a confesarse conmigo muy a menudo. Esta chica, una polaca, Alicia, y la otra que habla bien porque estuvo en Cuba – Magdalena – y otros chicos también vienen a confesarse siempre. Yo les atiendo con mucho cariño y con cierta admiración por su deseo de entrega, su deseo por conocer a Jesús, su deseo de servir al prójimo, descubriendo a Jesús.

Y también, te digo por otra parte, ellos han pedido varias veces, no te puedo decir cuantas, los chicos, no las chicas, los chicos han venido a hacer aquí su día de desierto y comparten con nosotros, almuerzan con nosotros, rezan con nosotros, vienen a la misa en el Santuario, así que por allí los conozco y tengo una óptima impresión de estos que están aquí, de los que viven aquí.

  • ¿Conoces a Villa Jardín y el sector en donde viven estos voluntarios ?

No conozco mucho porque yo desde que me fracturé, yo tengo prótesis, ya no hago visitas, pero si estuve en la Salada y visitando gente en la Cárcel. Ahora, no he ido pero sé la pobreza, la necesidad que hay allí, sacerdotes nuestros de esta comunidad, si han ido y han compartido la eucaristía con los chicos de Punto Corazón. Esto si, doy fe, doy testimonio de esto. Con muy buena impresión.

Mira, yo pregunto mucho, yo soy muy curioso. Algunos extrañan mucho la familia. Por ejemplo Alicia, extrañaba mucho a su familia en Polonia y incluso, me dijo: “yo quiero que usted venga conmigo, yo te voy a encontrar un lugar en casa”. Sin embargo, a pesar de todo eso, aquí se brindó con todo cariño. No sé como haría para entenderse con los chicos de allí, con los vecinos, porque a ella le costaba el español, pero yo la entendía, al final casi estaba aprendiendo polaco. ¡Ella no el español, pero yo si el polaco! Con los demás también, menos los que son de aquí de América Latina, son de Perú o algunos otros no me acuerdo en ese momento de donde venían, otro me parece de Portugal.

Y se entregan, sabiendo que es transitorio, son de los del evangelio, peregrinos. Es lo que San Francisco nos pedía a nosotros, peregrinos y forasteros por este mundo, haciendo penitencia y anunciando el evangelio.

Así que, de aquí, te repito, buena impresión. Cualquier cosa estoy a la orden.

Gracias.