Para mi Punto Corazón es un claro ejemplo de vivir como Jesús manda

Queridos amigos en Jesús:

Hola, soy M.M., vivo en la ciudad de Paraná, en la Provincia de Entre Ríos y conocí la Obra Puntos Corazón en el año 1990, radicada en unos de los barrios más pobres, más humildes de la ciudad. Su labor, la de los hermanos, era maravillosa, porque no solo transmitían el Evangelio si no que se ocupaban íntegramente de las personas: les brindaban amistad, educación, cariño, acompañamiento, los alimentaban, compartiendo almuerzos, meriendas y siempre estaba presente la oración: sencillamente ayudaban como Jesús y sus apóstoles dándolo y dándose todo a todos.

Para mi Punto Corazón es un claro ejemplo de vivir como Jesús manda, en el mundo y en la iglesia había un espacio vacío antes de que existieran los Puntos Corazón, con todos los amigos que trabajaban y trabajan para que exista! Que el Espíritu Santo los colme de bendiciones y los saludos con amor fraterno en Cristo Jesús.

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Desde hace 14 años que Puntos Corazón es parte de mi familia

Quería escribir esta carta y lo primero que recordé fue una expresión del Papa Francisco que leí esta mañana. Él recomienda que pidamos siempre la presencia del Espíritu Santo porque tiene la tarea de despertar la memoria y « hará recordar las enseñanzas de Jesús en las diversas circunstancias concretas de la vida ». Nada más justo que despertar hoy la memoria agradecida para todo lo que Puntos Corazón me ha educado en el seguimiento de Jesús y su Iglesia.

Mi nombre es L.P., tengo 33 años y vivo en Córdoba, Argentina. Hace 14 años que Puntos Corazón es parte de mi familia. Digo que es mi familia no solo porque comparto este lugar de Iglesia con mi hermana, cuñado y sobrino sino porque en esta Obra he experimentado el amor gratuito, incondicional y libre que se vive cuando nos sentimos hermanos de un mismo Padre.

Podría contar sobre mi misión en Brasil en la hermosa Fazenda do natal… pero siento que sería reducir a una sola experiencia lo que Puntos Corazón significa en mi vida. Aún recuerdo, y mueve el corazón ese:  » Hay niños que ya no saben sonreír. Hay niños que están solos en el mundo… », que escuche por primera vez en una difusión. Con el tiempo fui desentrañando, que eso que me movió era la voz de Jesús, la que me invitaba a vivir consolando.

Sabe, en este lugar de Iglesia se me anunció de forma viva que a los pies de la Cruz, junto a María, era el mejor lugar para estar. Ahí donde nadie quiere permanecer, donde el mundo escapa, yo podía ser testigo del Misterio. También me hablaron del poder de la oración del Rosario. Me enseñaron a dejar en cada « Ave María » la vida y el corazón de los que sufren. Acá, me hablaron de la Iglesia peregrina, de esa con la que hacemos comunión en la Eucaristía diaria.

Tengo tanto para contar de esa decena de amigos que recibieron los sacramentos, convertidos ante el testimonio de misioneros, hermanas y sacerdotes que ofrecen todo por amor a Dios.

Le cuento, porque el Espíritu así me invita, que una vez en Brasil el Padre Arnold en una confesión me dijo: » Dios está apasionado por los pecadores, y entre los pobres tiene su mejor lugar », desde ese día cada vez que me confieso disfruto la predilección de Dios por mí.

Y reconozco que no es fácil vivir amando. Cuando me sentí aturdida sin saber dónde poner el corazón de tantas soledades, quienes me acompañaron solo tenían una respuesta « llévalos frente al Santísimo ». Y ahí en la adoración cotidiana, fui siendo educada para toda la vida: Ese Dios escondido en el pan tiene la Victoria en la aparente derrota.

Otra cosa de lo que no me canso de sorprenderme es que la amistad en Puntos Corazón es mucho más que besos y un rico mate. La amistad es vivir el presente en la escucha amorosa, pero también con una mirada trascendente. Es que nos despedimos seguido, los amigos se nos regalan por poco tiempo. Confieso que desde hace 14 años voy sumando ganas de eternidad. Amigos como Rossi, Daniel, Héctor, la hermana Mili y muchos otros son los que deseo abrazar en el cielo.

También en Puntos aprendí a vivir y discernir en verdad, con el regalo de la hermana Leti. Ella ha sido muy justa y amorosa con todas mis inquietudes. Siempre he recibido su autentico deseo de encontrar el proyecto de Dios. En la hermana he escuchado el ánimo de quién espera confiada la Promesa.

Y podría estar todo el día, pero hago memoria de lo más importante: En Puntos Corazón creció mi amor por la Iglesia y sus pastores. Comencé a atesorar con alegría – y con trabajo también- la rica liturgia que tenemos. Empecé a leer e interesarme por los documentos Papales, por las catequesis de Juan Pablo de Benedicto. Reconozco sin temor a equivocarme, que todo lo leído, ha enriquecido mi fe Católica y lo que se de ella.

Por último, el llamado a consolar sabiendo que en el otro está Jesús, es lo que alimenta hoy mi vida de laica comprometida. En mi trabajo – con alumnos y compañeros-, en mi grupo de oración y en mi apostolado. Es que Puntos Corazón hizo arder el llamado de Jesús a ser « Lucía » completamente. Lucía que ama y que consuela el rostro más pobre de Dios, dentro de una Iglesia que abraza la Cruz pero que tiene la esperanza en la Resurrección.

Gracias por leer este testimonio que es la verdad de mi vida.

Lo encomiendo especialmente a los dulces brazos de María.

 

Saludos desde Argentina.

 

 

Puntos Corazon van a los barrios carentes y­ rescatan del olvido a nuestros hermanos

Hola, me llamo L., soy estudiante universitario, tengo 18 años, profeso la rel­igión católica, fui educado con fe en un ­colegio religioso y pertenezco a una fami­lia muy cristiana , nací en mi ciudad nat­al Paso de los libres, Corrientes
Conozco a las hermanas y voluntariado de­ la obra Punto corazón, porque mis tías y­ mis padres siempre los han recibido en s­u hogar,y por la providencia de Dios siem­pre hemos observado su obra ,llena se amo­r con los necesitados.
Las hermanas servidoras, con mucha paz y­ entusiasmo, van a los barrios carentes y­ rescatan del olvido a nuestros hermanos,­ hijos de ese padre que nos une en una mi­sma iglesia.
Con los jóvenes logran acompañar a los m­as abandonados y convocan la presencia de­l espíritu para que nos ilumine y nos sin­tamos llamados a colaborar.
Colaborando sentimos ,que dando es cuand­o mas recibimos, nos convertimos en mejor­es cristianos.
Gracias por la tarea que desarrollan, po­r enseñarnos el camino de la verdadera vi­da cristiana.
« Espero vivir con uds un autentico año d­e misericordia »

Gracias Señor, infinita sea tu Gloria mientras existan personas como las que hacen Punto Corazón.

Mi nombre es M.A.C., soy argentina, casada y madre de dos hijos, de 17 y 22 años.

Soy empresaria y trabajo en el área de comercio exterior.

Pertenezco a una familia católica de 9 hermanos; he concurrido a un colegio religioso y mis hijos también.

Somos cristianos que intentamos vivir a diario nuestra fe, iluminados cada día por el Espíritu Santo.

Tuve el privilegio de conocer la obra Puntos Corazón en diferentes países: hace 20 años viajé a Francia y visité la casa de la Obra, donde jóvenes se preparaban y testimoniaban la infinita Presencia de Dios.

El amor al prójimo, su entrega y devoción era contagiable. Compartir con mi familia, esperar el nuevo año junto a ellos, fue una experiencia inolvidable.

Luego conocí la Obra en New York, donde los jóvenes con inmensa alegría y entrega, se preparaban y acompañaban en su soledad a sus vecinos, muchos de ellos niños y ancianos; la generosidad y entrega de estos jóvenes, de las hermanas, todo nos hacían sentir orgullosos de ser una misma Iglesia.

Ya en Buenos Aires, puedo ver a la Obra muy cerca de la necesidad y la pobreza, acompañando nuestra infancia tan abandonada en Argentina.

Con una sonrisa y alegría, cada una de las voluntarias y hermanas, con gran entrega y compromiso, a pesar del cansancio a veces, salen a las calles, dejando sus huellas en nuestros hermanos necesitados, dándole una esperanza de vida, haciéndolos sentir queridos y mirados por Dios.

Realmente todo es amor, generosidad, entrega y compromiso en Punto Corazón.

Pedimos que Dios los ilumine, que crezcan y se multipliquen, porque estarán protegidos los necesitados y nosotros, los pobres de alma, nos enriqueceremos acompañándolos, imitándolos.

Gracias Señor, infinita sea tu Gloria mientras existan personas como las que hacen Punto Corazón.

Comunicar con misericordia significa contribuir a la buena, libre y solidaria cercanía entre los hijos de Dios y los hermanos en humanidad (Papa Francisco). 2016.Jubileo de la Misericordia

 

 

 

Gracias Puntos Corazon, por formar parte de mi vida.

Puntos corazón, me cambio la mirada. Me enseño lo que es la compasión, o lo que al menos hasta ahora puedo entender de ella. Encontré una presencia amiga en las hermanas, en los misioneros que pasan y pasaron por el punto de Argentina. Son personas dispuestas a escuchar todo lo que el corazón de cada hombre tiene para contar y necesita compartir.

Junto con otros 32 jóvenes, dirijo un grupo juvenil diocesano de 400 chicos. Puntos corazón, aunque tienen muchos amigos y muchas tareas, siempre se hacen un tiempo para poder acompañarnos en nuestros campamentos. Muchos de estos chicos, solo tienen como referencia de la iglesia a nosotros y al sacerdote que nos acompaña, y su presencia nos permite saber que somos parte de algo más grande como iglesia. Todos los chicos, atesoran mucho su presencia cuando vienen a visitar; les abre la mente y los invita a ser generosos con Dios.

Por otra parte, a mi me ayuda a crecer en mi camino de fe. A pesar de que no soy misionera, es una comunidad abierta a todos. Cada lunes, nos juntamos a leer y dejar que un texto preparado por las hermanas o algún sacerdote de la comunidad, ilumine nuestra vida. Me ayuda, a seguir creciendo en la fe, y a reconocer cual es el camino que me conduce al Padre. Algunas veces, en estos encuentros nos vemos acompañados, por algunos miembros del punto corazón de Buenos Aires.

Además, en semana santa pude realizar un retiro con ellos, que me ayudo a discernir en mi vida. En este retiro, hicimos una visita a la casa del punto corazón de Buenos Aires. Ver niños muy pequeños rezando el rosario con los misioneros, y salir a visitar a los amigos del barrio que necesitan y esperan la presencia de los mismos; te hacen entender un poco porque Jesús se juntaba con los marginados de su tiempo, porque ellos como todos los hombres necesitan de su presencia. Creo que puntos corazón hace eso, se hace hermano del que sufre, y lo acompaña en la vida, mostrando una presencia amorosa como la que deberíamos llevar todos los cristianos a cada persona.

Gracias Puntos, por formar parte de mi vida.

M.S.

 

Nous avons eu la chance de rester proches de Points-Coeur qui nous a toujours soutenu dans notre vie de foi, de couple, et notre croissance spirituelle au sein de l’Eglise.

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Points-Coeur : Merci qu’une telle communauté existe et se donne dans l’Eglise !

Je souhaiterai simplement rendre Grâce pour la communauté de Point Cœur et pour tous les jeunes qui partent en Mission. J’ai été marquée par le témoignage de Joséphine qui est partie en Inde, c’était la première fois que j’ai entendu parler de Point Cœur. J’ai d’autres amis qui sont partis en mission et tous sont revenus fortifiés dans la Foi. C’est aussi par Anne G. que je connais l’organisme et dont j’admire son engagement auprès des jeunes du collège des Creusets, de l’Association Tête Au Coeur et aussi de la mise en place d’un groupe de réflexion/discussion philosophique en Valais, sous le nom de soirée « Challenge ». Le Point Cœur est un fort témoignage auprès des jeunes. Merci qu’une de telle communauté existe et se donne dans l’Eglise !

M.B.